Veneranda
Licores apaciguadores del delirio,
Provocan curar con la palabra lo que no pueden curar con el llanto.
Manos ocre devienen sonidos de pulseras brillantes.
La Tarde roja y naranja baila en el azul del horizonte.
Tiembla la tierra,
duermen los sonidos.
La oscuridad se ocupa de la atmósfera
y moldea el estupor de las cosas
que no han salido bien.
Veneranda suda y sana en el viento
y vive en todas las cosas de la tierra
que la han dejado sin aliento.
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