martes, 13 de noviembre de 2012
-Voy a creer en el comienzo del día; el sueño-
Mira como viene la tristeza, al revés me atrapa con la mano
levantada y mirando fijamente al sol.
Ave marmórea de la desgracia.
-Iluso entonces mi cuerpo de creer que recibe una única mirada de ella-
Ay! Tristeza que lía mis encajes a una nube que no tarda en estallar de llanto.
Tristeza entonces afirmando su mensaje de destierro, de dolor impecable y estación lucida que provoca el desvanecimiento de la palabra.
En pugna con la alegría, suspira y escoge mi cuerpo una vez más.
-Quien tocaba la canción de la nostalgia era el mismo que hondeaba la bandera del exilio-
Yo no sabía eso.
Yo no creía en eso.
Sueño posible.
(Buscando el norte)
Montañas que no conozco
me bifurcan.
Allá arriba el mar también dejo su huella.
Lo vi y supe que yo no existía.
Andaba buscando el norte y te hice preguntas en vano.
Quería encontrar una manera de estar sola una forma de mirar atrás sin recordarte.
He querido que no vuelvas, tan solo aquí, donde puedo no inventarte. Pero caes como un golpe (que te di) y reverberas los cielos de este suelo imaginario.
Si hay una manera de estar sola es no estar contigo.
Si hay una manera de estar sola, todavía carece de sentido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)