La Mirla
(Nota previa: alguien que sepa leer y no sepa cantar, ni llorar)
¿Para qué le voy a grabar el canto de la mirla a mi abuela en un disco?
Para que;
si a "los tres dias que le quedan"
quizá lo único que conozca de memoria
es el centelleo de su aliento.
Mi abuela
se levanta temprano, recoje sus dolores
y conversa en soledad.
Le pregunta temores a las ollas;
por ejemplo;
que almorzará
sin aun haber desayunado.
La palma de la mano de mi abuela cuenta la historia de su enfermedad.
Sus dedos, todos bien arreumatados
hablan de un placer
que ya no puede asir.
Mi abuela tiene talento especial
para ser una autoridad.
Ella y a sus espaldas, toda ella,
se va cargando a cuestas
hasta la plaza del pueblo.
Toda reina, mal vestida,
con sus rasgados ojos azules
delimitando un surco
inexorable y marginal.
Es un sueño en flor la abuela.
En otro tiempo, la abuela sueña
que es una flor
pero todavia no sabe cual.
Impedida por una colección
de olores y colores
que cuida como a una constelación
de ideas simples que te marcan;
que no puedes nombrar
pero sabes que ahi están.
Desde el solar
ella contempla
todas sus edades y oficios,
Cuando corrían los hijos por el prado, y cuando ese mismo prado
era transformado
en campo de guerra ancentral
para matar gallinas
con un palo de escoba.
¡Cómo le voy a grabar el canto de la mirla a la abuela en un disco!
Si Gilma niña, madre y abuela jugó
desde siempre
sabiendo mirar el árbol
que adopta a la mirla,
que hace que Gilma
siga saliendo a jugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario