martes, 13 de noviembre de 2012
-Voy a creer en el comienzo del día; el sueño-
Mira como viene la tristeza, al revés me atrapa con la mano
levantada y mirando fijamente al sol.
Ave marmórea de la desgracia.
-Iluso entonces mi cuerpo de creer que recibe una única mirada de ella-
Ay! Tristeza que lía mis encajes a una nube que no tarda en estallar de llanto.
Tristeza entonces afirmando su mensaje de destierro, de dolor impecable y estación lucida que provoca el desvanecimiento de la palabra.
En pugna con la alegría, suspira y escoge mi cuerpo una vez más.
-Quien tocaba la canción de la nostalgia era el mismo que hondeaba la bandera del exilio-
Yo no sabía eso.
Yo no creía en eso.
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