Soledad quiere silencio.
Y el silencio nada soporta
-ni la luz que vigila la oscuridad, ni el llanto,
Ni el más efímero pensamiento-
Canta frágil menguando entre los espacios de las palabras
Que se dan las gentes
Cuando no deben(decir nada.)
triste es entonces recordar
Como la soledad
Apacigua la espera
y tenue es su recuerdo
Que habrá que evadirlo para alimentarse de
La ciencia simple de habitar en las cosas –aun inhabitables-
Que nos vuelve
Superfluos, vagos, decadentes.
Entonces no podremos contemplar
El infinito
Más que en el presente del otro
Mas que en el presente que aquel otro nos brinda
No estando allí.
Siendo solo un espectador
Atento y sumiso.
Siendo solo el silencio que antecede la soledad
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