Ando en busca de lo más bello
supongo (por lo que he visto) que es difícil encontrarlo.
Supongo también (por lo que cuentan) que una vez lo vea
voy a saber que era precisamente eso
lo que andaba buscando.
Aquello que busco se llama “lo más bello” porque tiene
voluntad de bondad.
Porque seguramente lo recorre a uno como un río que se
trasforma en energía,
convirtiéndome en movimiento, en fragilidad.
No sé dónde buscarlo,
sin embargo sé que si es acción, si es movimiento
nombrarlo no es suficiente
exige rituales honestos del cuerpo,
un ir yendo que
hilvana el acto
una cadencia mental que ata el corazón a un hilo
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