¿No ves como van cayendo los pedazos? ¿No ves que mientras ruedas algo que estaba quieto (casi en silencio) se desgaja como fruta madura recién cortada?
Para. Para. Mira alrededor, nada se detiene y todo viaja. Cada latido que das es una porción del universo, cada latido que se hace pensamiento te dispara hacia un orden. Te levantas y piensas: un latido. Comes y piensas: un latido. Pedaleas y escuchas canciones y piensas: un latido. Lees y piensas: un latido. No te mientas. La paz no circunda. Reverbera la impaciencia y la debilidad. De maneras equivocadas tratas de evadirlo mientras los pedazos siguen cayendo. Y al otro día, todo vuelve empezar. Nada cambia y te cansas, de eso y de un par de cosas que parecían andar. Para. Piensas en lo que dices, piensas en como tus pensamientos van dando armonía a tu vida, en como la canción de tu vida se va llamando rutina y no tienes el control.
A un lado de la chica que va en la bici, valachicaquevaenlabici - valachicaquevaenlabici, valachicaquevaenlabici. Y una vez que ya no sueñas: Te repites. Sobornas a conciencia tu conciencia con mínimos deseos, historias mínimas que sucederán a corto o a largo plazo.
Siguen cayendo los pedazos de mi, yo los tiro por ahí como árbol de otoño, como lluvia menudita que le saca sonrisa de arco iris al cielo, como pastico recién cortado, como basurita, como charquito de agua del centro de la que beben los perros callejeros, y saco este cuerpito a la calle, a rodar en bicicleta, a pasear un día libre, a ponerlo por ahí para que le de aire, le de sol y no piense, para que se tome el cafecito tranquilo y digiera la vida que pasa, la niña que sonríe, el semáforo. Y !bum!! otra idea, y pierde un latido. !Bum! una idea y pierde un respiro. Un día más, un día menos. No puede ser que yo sea esto que toco, esto que veo. Se siente hueco. Un día corriendo me devolví una vuelta para recoger mis pedazos, era muy temprano en la mañana y hacía mucho frío, como me acordé tarde de mi derramamiento y había pedazos por todas partes, tuve que hacer pequeñas montañas de pedacitos de mi y mientras que arreglaba un montón el otro se desordenaba, el viento se llevaba mis pedazos. Al llegar a casa me miré y me di cuenta que estaba tan rota que era casi invisible. El movimiento de mi cuerpo, con la bici, con salir a correr, había acelerado el proceso de mi desaparición. Debía caminar despacio para no quebrarme y sobretodo no pensar, una idea mas y desaparecería. Reposo y distancia al ver las cosas y atravesarlas con la mirada, no detenerse para pensar en ellas, (cruzar los pensamientos, atravesarlos) para que no me sobrepasen y pueda dejar ir, dejar pasar.
Reír. Quiero reír y ahí si desaparecer, desaparecer en una carcajada, en la conmoción de una broma, en la exaltación de la risa que se da a través del llanto. Perderme en un quejido tragicómico que despierte a los ilusos, que le quite el aliento a los resquebrajados como yo, a los débiles para la ausencia, a los que no necesitamos mas ideas obtusas que se opongan a nuestra mentalidad oblicua y entregada, a nuestro corazón abierto, a esta idea de mi pensándote a ti que me devana.
Reír. Quiero reír y ahí si desaparecer, desaparecer en una carcajada, en la conmoción de una broma, en la exaltación de la risa que se da a través del llanto. Perderme en un quejido tragicómico que despierte a los ilusos, que le quite el aliento a los resquebrajados como yo, a los débiles para la ausencia, a los que no necesitamos mas ideas obtusas que se opongan a nuestra mentalidad oblicua y entregada, a nuestro corazón abierto, a esta idea de mi pensándote a ti que me devana.
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