Diseño el silencio
que da la palabra
manchada en el papel.
El aire exquisito de mi llegada
construye el camino hacia la nada
-que es el hambre- de encontrarme en mi lugar.
Darle poder al andar
para que el corazón pueda respirar, pueda tejer su libertad.
Darle voluntad al movimiento
para que el pensamiento resquebraje
los lamentos
que sustraen la alegría.
Porque la alegría es el fruto, no es la risa
es el pan que comes cada día
cuando por dentro tiemblas de dolor.
Porque la alegría te enmagenta,
te da una muerte lenta como la del caracol.
Habré de cantarle al niño.
Pues yo les canto a los que saben que no saben, como yo.
Yo les canto mi canción.
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