jueves, 8 de julio de 2010
Allegro ma non troppo* camino furtivo* nítidos juguetes* cuelgan des- ojandome* mejor ser * ojo avizor * madre selva * allá va la risa, la alegría al fondo donde crujen las heridas.Tenaz cobertor, el viento. El espacio gigante, de un cuerpo a otro lo inventamos, desaparece el santuario, debo ir al encuentro, buscar la llave primero para abrir tu cuerpo, salir del cartón seco de mi angustia y dibujar los lugares sin fondo y sin fiestas del abismo. Mis ojos colgarán de mis imágenes una vez más. El sonido, telaraña, miel de abejas. Y la voz humana que propone lo indecible. ¿Qué sonido hace la jirafa? Suave brisa que emana de los animales Lánguidos. Y la lujuria selvática de las jirafas de metal. Bienvenida entonces la llama sagrada (todo lo sagrado debería ser de color verde) del insomnio. Nos permite recorrer la mirada salvaje que compone los encuentros. Te entrego mi nombre, no se como se llama el mundo. Y eso parece ser lo más importante. Los animales lánguidos que respiran apaciguadamente, quedamente ya no deberian tener hambre pero ahora estan sedientos. Y la sed, son miles de sanguijuelas recorriendo poros. Sed, cuerpo sin sangre, esponja de metal para secar el alma.
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