Y deslumbras así mi llama última para aprender mi sonido.
quédate atento al silencio - se sabe que no pasa seguido-
viene de lejos, de un ave que yace muerta en su nido,
de los organos vitales de su angustia,
de su último latido.
-Intentas desnudar mi llama última para desteñir colores que danzan en licor-
y lo que no has visto es
que me buscan arrumacos de hamaca tendida de los árboles, y me esperan cocos para saborearles.
y a mí, ¡a mí! me imagina el viento que avisa la ola y osaría tocar mi piel aquella playa.
Entonces no deslumbres mi llama última
pues esta piel de nácar no sabe sudar.
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