Simular frente al espejo (poseedor de todos los rostros) que tenga sentido.
hablar me pesa. me disloqué el hombro izquierdo. he dado la vida por envolver de instantes cada encuentro y ahora no entiendo que era lo que buscaba. algo tan puro no me pudo servir para tan poco.
transitando prescrita de tristeza, demandando placer desde el brazo que tirita con mafia y desenfreno, así me cuajo: en el lenguaje.
haced de acero un esqueleto para moverme por esta ciudad, dios mio! de acero inexorable para que no lo quiebre la amargura, y sufrir por el suelo y demasiado alto. aca si me duele, el hambre, la mano sucia, la que ya es ceniza; aca si me duele.
calcando palabras sobre el sancrito, o rezando un rosario en medio del cine, o con la boca abierta (tan abierta) porque soy invisible. callo porque ha llegado el exilio. Autoexiliada de mi propia mansedumbre, por recobrar el devenir de mi objeto que contiene mi sujeto desterrando la anglosajona america que me desconoce. porque, si mi mano antigua permite reflejar todo lo perecedero tan poblado de fugas, de niños caminando descalzos sobre el rio purpura de tu nombre: Dios.
¿vendrá mi madre y acariciara mis cabellos, vendra mi madre y le besare las manos, lamere sus uñas destilandole mis sueños, pensaba que era sutil alejarme, sutil el velo?
tarda la razon en disparar su fecha, la partida, la candileja.
respirar aire puro, del viento sureño y estrelicio, como bocanada de catarata, como iceberg descongelandose.
dame tu nombre risa, asi recuerdo mi cuerpo. ahora que soy solo rostro para iluminar de ecos mi casa. sola mis voces y yo sola, madre de nadie.
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